Recuerdo los 90´s cuando pernoctaba en la sala
de estudios de mi Universidad, que abierta por sus cuatro costados nos
albergaba gentilmente (sí, a nosotros los comelibros), no había rejas ni vigilantes y
nunca pasó nada... Recuerdo el 2000, postgrado en la misma Universidad,
los profesores nos encerraban con candado en un salón para poder
recibir una clase sin ser atracados... Se que visité de nuevo mi Alma Mater en el 2010... ya ni recuerdo el motivo porque un malandro
con pistola se encargó de que perdiera la memoria.
lunes, 8 de octubre de 2012
lunes, 24 de septiembre de 2012
Mis Relatos en Cadena
http://www.escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser
"Una historia, un personaje, un escenario y una acción en cien palabras. El desafío de escribir un microrrelato te obliga a decir más con menos. La Cadena SER y Escuela de Escritores recompensan el ingenio y la creatividad con un premio para el mejor microcuento. La frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior"
Semana 1. Frase Inicial: Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos
Insomnio
Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos en la casa vieja. El aire sigue estancado y la lámpara del salón ilumina tenuemente el espacio, las sombras tiesas permanecen constantes. Marta se asoma al pasillo por décima vez y regresa a la cama después de asegurar la puerta, está sudando. Enroscada y con los ojos secos le pide a Dios que la deje sorda.
Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos en la casa vieja. El aire sigue estancado y la lámpara del salón ilumina tenuemente el espacio, las sombras tiesas permanecen constantes. Marta se asoma al pasillo por décima vez y regresa a la cama después de asegurar la puerta, está sudando. Enroscada y con los ojos secos le pide a Dios que la deje sorda.
Semana 2. Frase Inicial: Hasta chocarse contra una pila de maderos
Angustia
Hasta chocarse contra una pila de maderos cachizos no comprendió su lastimoso estado. Recordó el sabor avinagrado de las lágrimas de Pomona y el eco entrópico de una bandada de cacatúas ninfa que lo vio morir de pie. No le preocupaba mucho terminar convertido en mueble pero sí en libro. El árbol caído no se imaginaba dando luz en vez de sombra.
Hasta chocarse contra una pila de maderos cachizos no comprendió su lastimoso estado. Recordó el sabor avinagrado de las lágrimas de Pomona y el eco entrópico de una bandada de cacatúas ninfa que lo vio morir de pie. No le preocupaba mucho terminar convertido en mueble pero sí en libro. El árbol caído no se imaginaba dando luz en vez de sombra.
Miniatura
Hasta chocarse contra una pila de maderos prismáticos el Mustang no había sufrido mayores incidentes. Tenía manchas de caramelo en los asientos y algo de baba de perro en la capota, pero hoy se le ha partido el stop izquierdo. Gabriel lo arrojó en la mochila y aunque pudo maniobrar para esquivar a la regla y al cartabón no tuvo escapatoria de los creyones salidos de la caja.
Semana 3. Frase Inicial: Con esa exactitud tan característica de la ciencia
Hasta chocarse contra una pila de maderos prismáticos el Mustang no había sufrido mayores incidentes. Tenía manchas de caramelo en los asientos y algo de baba de perro en la capota, pero hoy se le ha partido el stop izquierdo. Gabriel lo arrojó en la mochila y aunque pudo maniobrar para esquivar a la regla y al cartabón no tuvo escapatoria de los creyones salidos de la caja.
Semana 3. Frase Inicial: Con esa exactitud tan característica de la ciencia
La Carrera
Con esa exactitud tan característica de la ciencia el
entrenador de alto nivel le mide la masa muscular y calcula los gramos justos
de la comida precompetición, le pellizca la piel para saber si está bien
hidratado y al examinarle los ojos, se encuentra como de costumbre con una
mirada suplicante y entornada. Comienza entonces a aplicarle un suave masaje en
la columna vertebral desde la grupa hasta la base del cráneo dolicocéfalo. Bólido, el lebrel barcino de pelo corto agita
su cola puntiaguda sintiendo el placer que jamás le dará una copa ni una liebre
falsa.
Semana 4. Frase Inicial: De corazón y científicamente
La última prueba
De corazón y científicamente, comprobó que Dios existe pero
todos le dieron la espalda. Los religiosos y políticos porque un Dios recién llegado,
tan flexible y comprensivo, no les servía para dominar a las masas, los
intelectuales porque abominaban cualquier variable fuera de control y
finalmente la muchedumbre, que sumida en la barbarie, prefería siempre a los pillos. Por eso,
después de regresar con la última prueba, se marchó a la puesta del sol y desde
la altura podía verse la mano perforada siendo traspasada por un cetro de luz.
Semana 5. Frase Inicial: De la rutina insípida de su oficina
Proactiva
De la rutina insípida de su oficina aprendió a gastarse las horas infructuosamente, eso sí, sin que lo notara su jefe. Ahora que está jubilada, hace lo mismo con su esposo, con su hijo y con los vecinos, dando nuevos matices a su eterna apariencia de "siempre ocupada", ahora en vez de un monitor abierto en un documento inmutable de excel, suele tener un cuchillo a la mano. Le sirve para fingir que cocina, para simular que repara algo, o para amenazar a cualquiera que la etiquete, porque eso sí, ella perezosa, jamás!.
Semana 6. Frase Inicial: A la cola, como todo el mundo
Semana 6. Frase Inicial: A la cola, como todo el mundo
Sibarita en Mumbai
A la cola, como todo el mundo para que con suerte le sirvan algo de arroz pringoso, la pieza de pan seco y una ración de frijoles tan tiesos que repiquetearán al caer en su destartalada taza. Lo hostigaba la imagen de lo que dejó intacto sobre la mesa horas antes de ser aprehendido: un platillo de magret de pato con ciruelas y peras balsámicas, una botella de costoso syrah y una propina tan generosa que alcanzaría para pagar los "bidis" de toda la población carcelaria. Cuando viajaba a la India se conformaba con los aromas de su cena, porque su glotona ambición y setenta dediles de heroína no dejaban ningún espacio en su estómago.
A la cola, como todo el mundo para que con suerte le sirvan algo de arroz pringoso, la pieza de pan seco y una ración de frijoles tan tiesos que repiquetearán al caer en su destartalada taza. Lo hostigaba la imagen de lo que dejó intacto sobre la mesa horas antes de ser aprehendido: un platillo de magret de pato con ciruelas y peras balsámicas, una botella de costoso syrah y una propina tan generosa que alcanzaría para pagar los "bidis" de toda la población carcelaria. Cuando viajaba a la India se conformaba con los aromas de su cena, porque su glotona ambición y setenta dediles de heroína no dejaban ningún espacio en su estómago.
Semana 7. Frase Inicial: Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto
La nota
Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto y sus manos torpes se sincronizan para doblar la hoja de papel. Echa un vistazo por la ventana y piensa: no ha sido hoy. El pasillo se transfigura en embudo y el aire se hace tan denso que le cuesta avanzar, empuja la puerta y al verle sentado al borde de la cama, la atmósfera se diluye inmediatamente. Ya van siete en este mes, le dice, mientras abre la maleta y comienza a desempacar.
Semana 8. Frase Inicial: Déjala a ella que sea pájaro
Semana 9. Frase Inicial: Antes de que vuelva papá
Limpieza
Semana 10. Frase Inicial: Con cuidado para que no se les caigan los alfileres
A la medida.
Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto y sus manos torpes se sincronizan para doblar la hoja de papel. Echa un vistazo por la ventana y piensa: no ha sido hoy. El pasillo se transfigura en embudo y el aire se hace tan denso que le cuesta avanzar, empuja la puerta y al verle sentado al borde de la cama, la atmósfera se diluye inmediatamente. Ya van siete en este mes, le dice, mientras abre la maleta y comienza a desempacar.
Semana 8. Frase Inicial: Déjala a ella que sea pájaro
Roles
Déjala a ella que sea pájaro y yo seré gato, no siempre tenemos que estar sincronizadas, le dije. Se agarró los anteojos y nos miró de arriba abajo, éramos tan exactas que no pudo ocultar su cara de escepticismo. A punto de ponerme a llorar, hice un último intento por convencerle, me abalancé sobre mi gemela e intenté arañarla con las manitas, ella aleteó desesperada y al abrir su boca para gorjear se le escapó un maullido. El seleccionador hizo un garabato en la libreta y sin mirarnos nos dijo: - Definitivamente no, quizás para la próxima reencarnación.
Déjala a ella que sea pájaro y yo seré gato, no siempre tenemos que estar sincronizadas, le dije. Se agarró los anteojos y nos miró de arriba abajo, éramos tan exactas que no pudo ocultar su cara de escepticismo. A punto de ponerme a llorar, hice un último intento por convencerle, me abalancé sobre mi gemela e intenté arañarla con las manitas, ella aleteó desesperada y al abrir su boca para gorjear se le escapó un maullido. El seleccionador hizo un garabato en la libreta y sin mirarnos nos dijo: - Definitivamente no, quizás para la próxima reencarnación.
Semana 9. Frase Inicial: Antes de que vuelva papá
Limpieza
- Antes de que vuelva papá, tira todo lo que puedas.
- Se va a enojar muchísimo.
- Si, pero esto ya no es vida. Apenas cabemos por el pasillo.
- Si, pero esto ya no es vida. Apenas cabemos por el pasillo.
- Está muy apegado a sus cosas.
- Vamos, todas son inútiles y apestan.
- Seguirá apestando aquí mientras estén los gatos.
- Vamos, todas son inútiles y apestan.
- Seguirá apestando aquí mientras estén los gatos.
- Pues tíralos también.
- No me jodas, estamos en el duodécimo.
- No te preocupes que los cincuenta caerán de pie.
Semana 10. Frase Inicial: Con cuidado para que no se les caigan los alfileres
A la medida.
- Con cuidado para que no se les caigan los alfileres, me
advirtió la costurera. Y me llevo la pila de ropa formal. Hay tanto por hacer
en este taller; cada semana los traen a la fuerza para ajustarle los trajes,
los pobres enflaquecen muy rápido y nadie quiere a un muerto mal vestido. Los dejarán de fastidiar cuando lleguen al hueso, pienso,
mientras voy sacando los gusanos adheridos a la tela.
Semana 11. Frase Inicial: No, claro que no queremos
Rosa.
- No, claro que no queremos el arbolito verde. Llevaremos uno rosa, así lo pidieron las niñas de la casa. Y los viejos que digan lo que quieran, la Navidad hace rato que no es para ellos.
Semana 12. Frase Inicial: Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana
Semana 11. Frase Inicial: No, claro que no queremos
Rosa.
- No, claro que no queremos el arbolito verde. Llevaremos uno rosa, así lo pidieron las niñas de la casa. Y los viejos que digan lo que quieran, la Navidad hace rato que no es para ellos.
Semana 12. Frase Inicial: Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana
El Fanático.
- ¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?
- Está enloquecido por la diva, quiere que lo dejen entrar. Su pandilla se encargó de destrozar el aeropuerto.
- ¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?
- Está enloquecido por la diva, quiere que lo dejen entrar. Su pandilla se encargó de destrozar el aeropuerto.
- ¿Y cómo se ha colado hasta la pista?
- Pues en estampida. Todos lograron colarse, pero solamente
él resistió el despegue.
Semana 13. Frase Inicial: Hoy mamá va a probar con la pistola
Sin interrupción
Hoy mamá va a probar con la pistola. Con el calorcito del
verano mi hermanito cada vez apesta más, pero no hay nada que lo haga detener
su videojuego. Le debe parecer aburridísimo eso de bañarse todos los días, pero
si puede seguir jugando halo, aunque sea desnudo, dejará que le disparen el
agua jabonosa.
Semana 14. Frase Inicial: A ver si consigue así que papá no haga más el indio
Hipnosis.
A ver si consigue así que papá no haga más el indio, mi hermana está tomando un curso de hipnosis en línea. Ha estado practicando con su novio. El chico ha mejorado sus modales y la visita todas las tardes. Extrañamente le trae chocolates y en vez de parlotear estupideces como loro, cacarea tímidamente como gallina.
A ver si consigue así que papá no haga más el indio, mi hermana está tomando un curso de hipnosis en línea. Ha estado practicando con su novio. El chico ha mejorado sus modales y la visita todas las tardes. Extrañamente le trae chocolates y en vez de parlotear estupideces como loro, cacarea tímidamente como gallina.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Microcuentos y Microfábulas #C140 (Twitter) 2da. Edición por Karen Zambrano
(*) Siento el peso de un aire grueso que me enquista en la cama. Hay mucha gente feliz aquí en el país de los onironautas.
(**) La mujer sin reglas nunca vio sangre, ni una gota, ni media gota. Tampoco sintió dolor ni en el cuerpo un hijo, ni medio hijo.
(***) El perfume. Geranio, violeta, rosa y azahar, las ninfas tienen aroma floral. Mi alergia se agudiza al adentrarme en la gruta.
(****) La Petición. Querido Andrés Eloy: ¿Podrías escribir un poema contra el bullying? Atentamente, El Angelito Negro.
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El monje tiene un pensamiento recurrente, una mirada laica lo cautivó en la eucaristía del domingo y puso a temblar sus votos.
Me despierto y las percudidas sábanas se transfiguran en tristeza que me arropa. La pérfida hora cuando se me ocurrió emigrar.
Ya lejos del teatro, escuché al sapo susurrarle a mi pequeña hija: - Cantemos y bailemos ahora, solo tu madre nos ve...
Otra vez soñó con el niño de manos púrpura, le dijo Adiós antes de partir girando y desapareció en el fondo del retrete.
Esa noche su estridulación inquietaba a mi oído de medio siglo. Usé mi espada y antes de morir el grillo espetó: Touché!
Estaba tan exhausta que dormida en su húmedo lecho halló la muerte. Necrosis de la lengua, le diagnosticaron al político.
Cuando iracundo me lanzaste a la fogata, recordé que fui tu esposa. Volví a nuestro jardín reencarnada en un caracol africano.
Estragón, anís y eneldo, endulzo tus labios y los devoro, mientras observas angustiado y perplejo sangrando bajo el bigote.
Descubrí en su maletín una cajita de regalo con una hermosa tanga talla S. iQué tonto mi marido! No recuerda que soy XXXL.
Al salir de su pupa se sintió apenada. Se marchó la mariquita cubriendo sus partes sin percatarse de que iba muy bien vestida.
Distraída. Visitó mil veces el mismo puerto y nunca zarpó por estar pensando en la musarañas.
Mnemotecnia. "Un día vi una vaca sin cola vestida de uniforme" y me fui al psiquiatra antes de terminar mi examen de cálculo.
Achaque. Le dolía todo, desde los ojos compuestos hasta los espiráculos, el piojo ya no tenía 20 días y decidió ir al médico.
Musas. Urano y Gea intentaron hacer que salieran de su habitación pero sus pequeñas estaban de duelo.
El Apero. Le dio una zanahoria y lo amarró por la nuca, luego mi abuelo se empeñó en ensillar al Mustang del vecino.
La Golondrina. Las niñas de velos prestados rodeaban afligidas la caja de zapato. Charito escondía la china con que la mató.
El recado. Avión, avión! Dile al Niño Jesús que me traiga una muñeca del tamaño del pilar!
Eraclio era cada día más ágil y corría dejando ver su brillante melena gris. Ese ratón se comió toda la caja de vitamina E.
El Secuestro. Su costoso manicure se dañó muy pronto. Intentó escapar rompiendo con las uñas la pared de bahareque.
Aburrida. Primero usé un alfiler, luego un puñal y finalmente una guadaña y no logré siquiera pellizcar mi hastío.
Extrañaría el color de tus ojos, el de tus cabellos y hasta el de tu voz, pero vivo en la ciudad de los crepúsculos.
Cayeron muchas piedras en el zaguán de la casa nueva antes de que viniera el cura y atara al ceretón bajo el taparo del patio.
Vigilia. Esa noche echó el pestillo y bajó las persianas. La mala sombra lo encontró sin la cobija y con los ojos abiertos.
Fe de vida. Este dedito tiene dinerito, este lo ahorró, este lo cobró, este me lo dio y este se irá con la nota de rescate.
Último café. Ana recoge las tazas mientras hilos de sangre cosen la camisa de su esposo, desde el cuello hasta las bocamangas.
Paladín de árboles. Aunque añora el tacto y el olor de las páginas impresas, Leonardo dimite del placer y ahora lee eBooks.
Anacoreta. Se despojó de sus bienes y se alejó del mundo, pero el mundo lo persiguió siempre con su cadencia lasciva.
Oculto tras la cortina su cuerpecito llagado le producía un intenso dolor. Su madre bebía una cerveza con el próximo cliente.
Una clepsidra vacía y un pergamino sin terminar. Lo buscaron en cada rincón del monasterio mas Agustín ya no era un santo.
Seguridad Nacional. Saúl sintió un espasmo y dejó caer la totuma con agüita del tinajero. El agente quería interrogarlo.
Sugerencia. Que nadie se me acerque, llevo perfume con feromonas.
Cabizbajo. Facundo se adentró al conuco y solamente levantó la nariz para resucitar a Bárbara con el olor de las mandarinas.
Declaración. Juro ante pena de perjurio bajo la ley del estanque que jamás trabajé para ese truhán. El caballito del diablo.
Compa, aquí está la plata pero mataron a Pacquiao. Ganó la pelea, se salió de la caja y le sacó un ojo al dueño de la gallera.
Diez coronas de espinas laceraban su cabeza."No peco más", decía el Ángel, mientras Avaricia y Envidia lo llevaban a rastras.
El amarre. Sobre cuatro cuarzos rosa, enciende un blanco velón, apágalo con simiente y será tuyo su amor. Son cien bolívares.
Convergencia. El niño apartó la cortina y se alivió con la imagen de aquel hombre flaco cuyo extraño canto escuchó en misa.
Gustavito, ¿Qué haces con ese palito?, preguntó Engracia. - Lo de siempre abuela, dibujo a Mahler en el aire.
Evidencias. Labial rojo en su pañuelo, cabello rubio en su saco y de testigo la bruja que lo leyó en el tabaco. Es todo.
Úrsula creyó perdido al duende de jardín y apareció una mañana con un gorro de oro. Estuvo escondido bajo la piedra filosofal.
La cábala. Levanté la mano y recordé al gato del callejón, tan negro como una pica y un trébol. Luego, tiré mi par de ases.
Agustín escupió la cerveza y corrió junto al niño, curó sus llagas, le pagó a la mujer y se colocó la sotana sin haber pecado.
Se agolpaban todas las almas femeninas esperando ser escogidas por Virgilio y posar para el pintor celestial de mujeres.
Le metí en la lonchera una apetitosa idea y mi pequeño microcuento dijo:
- Mami, cuando sea grande, quiero ser bestseller.
II Edición del Concurso Microcuentos y Microfábulas #C140 @banesco
http://blog.banesco.com
Publicados en el diario El Nacional.
(*) Finalista Posición #10.
(**) Seleccionado Posición #25.
(***) Seleccionado Posición #33.
(****) Seleccionado Posición #46.
sábado, 5 de mayo de 2012
Buscando Guerra en una Abadía (Microrrelato)
Buscando Guerra en una Abadía
Karen Zambrano
Esta interminable carretera me conduce a un lugar apartado
del fragor mundano que promete un encuentro con Dios,
reposo de espíritu y la anhelada paz interior a través del
silencio y la oración. Lastimosamente las intenciones de mi
viaje son otras. Me confundo entre los laicos que asisten a
misa con los añejos benedictinos dedicados a su oficio divino.
Hoy, tercer domingo de mes, habrá cantos gregorianos en la
eucaristía. Apareciste por detrás del vitral en perfecta
formación con tus compañeros. ¿Cómo pudiste cambiar
nuestra pasión y fuego por “Ora et labora”? Tu contemplación
fue siempre mi cuerpo y tu liturgia mis deseos de amor.
Temblorosa me aproximé a ti. Mi grito histérico desgarró el
silencio sepulcral. ¿Por qué te hiciste monje Javier? Tu
respuesta, una mirada triste y penosa, fue la daga que me
hirió de muerte. La mano fría del Abad capturó mi muñeca y
me arrastró fuera del monasterio. -Señorita es mejor que se
marche, que Dios la acompañe. Emprendí mi regreso como
soldado derrotado, a través de la misma carretera
interminable que ahora me conduce a un lugar vacío. Una
vida sin ti.
VII Concurso de Relatos de Viaje Moleskin 2012. Seleccionado para publicación en el Libro Verano en Marruecos y otros 60 relatos y microrrelatos de viaje. Pág. 225.
viernes, 30 de marzo de 2012
Mi niña si tu algún día...
Mi niña si tu algún día
te sientes patito feo
recuerda que encarnaría
al hada para tu cuento.
Si tus ricitos están despeinados
y tus mejillas cubiertas de hollín
en un suspiro podría arreglarlo
con los truquitos del Mago Merlín.
Mi niña si tu algún día
te sientes desabrigada
recuerda que acudiría
a ponerte una frazada.
Si tus ojitos me miran llorando
y la amargura no se quiere ir
con el hechizo que estoy preparando
seguramente te haría sonreir.
Mi niña si tu algún día
te sientes tan sola y triste
que ya no crees en las hadas
recuerda que Dios si existe.
Si tu alma sufre mucho
y te quema el corazón
no habrá ni hechizos ni trucos
te sanará la oración.
Karen Zambrano.
te sientes patito feo
recuerda que encarnaría
al hada para tu cuento.
Si tus ricitos están despeinados
y tus mejillas cubiertas de hollín
en un suspiro podría arreglarlo
con los truquitos del Mago Merlín.
Mi niña si tu algún día
te sientes desabrigada
recuerda que acudiría
a ponerte una frazada.
Si tus ojitos me miran llorando
y la amargura no se quiere ir
con el hechizo que estoy preparando
seguramente te haría sonreir.
Mi niña si tu algún día
te sientes tan sola y triste
que ya no crees en las hadas
recuerda que Dios si existe.
Si tu alma sufre mucho
y te quema el corazón
no habrá ni hechizos ni trucos
te sanará la oración.
Karen Zambrano.
domingo, 25 de marzo de 2012
Carta a Mi Abuelo Don Diógenes Román Pérez Hernández de su Nieta Predilecta Karen Elisa Zambrano Pérez
Barquisimeto, 01 de febrero de 2.012.
Querido Abuelo:
Hola, Abuelo, ¿cómo estás? ¿Cómo te portaste hoy? ¿Ya te bañaste? Mmmm, estás oloroso… Te escribo esta carta ,Abuelo, porque tú eres el gran amor de mi vida, así como yo lo soy de la tuya… ¿Verdad, Abuelo, que yo soy tu predilecta?
Yo sé que en tu corazón albergas grandes amores, tu esposa, tus hijos, tus nietos, familiares y amigos, tanto los de este mundo como los del más allá. Perooooo… que se pongan todos celosos, porque lo nuestro es especial.
Abuelo, cuando yo te conocí, que es lo mismo decir que cuando empezó nuestra historia de amor, tú contabas ya medio siglo de una vida honesta, útil y sencilla. Te llegué de sorpresa en 1.976. Ésta, tu primera nieta, llegó para acapararte.
Mi recuerdo más antiguo es yendo de tu mano a la bodega: Ahí va “Para” (como todos te dicen), con el rabito atrás! Y es que eso fui en mi infancia, tu rabito, tu apéndice, tu toñeca, tu compañera inseparable.
De esa misma bodega me traías “Las Cucarachas”; ésas que me decías se habían metido traviesas al bolsillo de tu guayabera, y que yo me apresuraba a sacar, para verlas transformadas en un dandy, un cocosette o un cheese tris.
Mientras mamá estudiaba todo el día Medicina en la Universidad, eras tú, Abuelo, el que me preparaba el desayuno. Mmmm… tajadas, huevo frito, queso y suero… única y exclusivamente para mí, para tu “Corazón”, porque así me decías chiquita: “Corazón”.
Si a mi mamá le tocaba guardia nocturna, yo me metía entre tu y mi abuela para dormir, y eras tú, Abuelo, quien pasaba horas contándome las aventuras de Tío Tigre y Tío Conejo, o cantándome ¡Hilitos, hilitos de oro! ¡Qué afortunada fui!
Entre cuentos y canciones, me seguí enamorando de ti. Ay Abuelo, qué lindo poder recordar mi niñez, porque siempre estuviste ahí conmigo. Cuando faltó mi papá, nunca faltó mi “papabelo”.
Como Meteoro y Trixie, formábamos un equipo bien particular. Abuelo piloto y nieta copilota, anduvimos siempre juntos haciendo diligencias. Ya tú estabas jubilado del MTC, pero en esos recorridos me enteré que trabajaste haciendo de todo y en todas partes: Fuiste ordeñador, agricultor, vendedor de leche, maíz, cambures, aguacates y conservas, chofer, asistente, inspector de obras públicas y tantas cosas más.
Le hiciste los mandados a Doña Menca cuando el doctor Raúl Leoni era Ministro del Trabajo y participaste en la construcción del Puente sobre el Lago de Maracaibo y del Distribuidor La Araña, ¡na´guará!
Al final de la jornada, tú y yo, de regreso en el Chevy Nova anaranjado, con la misión cumplida. En esa época no se usaba el cinturón de seguridad, pero tu mano protectora siempre estuvo allí para atajarme en algún frenazo. En la última parada, ya muy cerca de la casa, tu cervecita Zulia y mi tizana. ¡Salud!
Luego fui creciendo, Abuelo, y tú siempre ahí, incondicional, permanentemente conmigo. Llevándome a la escuela, al liceo, al conservatorio, luego me enseñaste a manejar. Vino la Universidad, estudié Ingeniería porque me dijiste: “No estudies medicina como tu mamá, porque es muy sacrificado.” Y te hice caso, Abuelo.
Tú no manejaste más, un glaucoma te atacó un ojito. Pero me ayudaste a comprar mi primer carro, un escarabajo rojo. Y cuando me gradué ahí estabas tú, con mi medalla al cuello. Y es que cuántas cosas te debo y en cuántas cosas más me has ayudado y aún lo sigues haciendo. No me alcanzan las líneas de esta carta para contarlas y mucho menos para agradecerte.
En el año 2.000 nos diste un gran susto, Abuelo. Te nos pusiste malito, muy malito, y todo por la negligencia de un doctor. En aquellos días terribles, de desacertadas cirugías, de médicos con extrañas excusas, de largas esperas, surgió la esperanza. Dios te siguió dando vida y nos bendijo con ese milagro de tu sanación, para la alegría de todos los que te amamos tanto. ¿Cómo no enamorarme de ti, Abuelo, si en esos días, con todo lo que te estaba pasando, que era demasiado, no dejaste de preocuparte por mi?
Y es que, ¿quién puede resistirse a los encantos un hombre como tú? Tú que siempre has tenido un inigualable sentido del humor, que tu conducta ha sido tan bondadosa como intachable, que has sido un hombre fiel, trabajador, educado, hermoso, juguetón y consentidor. Dios le deparó a mi abuela el mejor esposo del mundo… porque hasta hoy eres incapaz de servirte una taza de café para ti, sin servirle una a Susana primero.
Y después de unos años, Abuelo, llegó una indiscreta visita, un viejo bandido, que vino a jorobarnos. Ese viejo grosero te vino a molestar y descaradamente se apropió de tu buen juicio. Abuelo, ese viejo osado hasta te raptó un día de la casa por varias horas, y solo en un descuido, pudiste escapar y regresar a tu hogar, para alivio de nosotros que te buscamos hasta debajo de las piedras por todo Barquisimeto. Y al llegar solo dijiste que tú no estabas perdido, que estabas trabajando.
Ese viejo hechicero te vino a confundir, te llevó pícaramente a bordo de un Ruta 7 al centro electoral y cuándo te pregunté por quién votaste, me dijiste “Por Chávez”, y yo te dije “¡Abueloooooo, pero si tu eres Adeco!” ¡Qué vaina, Abuelo!
Ese viejo sinvergüenza -porque tú no eres, Abuelo- se hace en tus pantalones todas las madrugadas. Por eso hay que pararte tan temprano, meterte al baño, y ponerte mucho perfume para que huelas rico de nuevo. Ese viejo abusivo te hace madrugar para ir al Ministerio, ponerte dos correas, comer de más y degustar cosas raras, como migas de arepa con ponche crema.
Ese viejo embaucador esconde las llaves y los celulares de todo el mundo en tu closet, se roba tu carro del garaje y te deja a pie, pidiendo cola todo el día para poder irte a tu casa, que no es ésta donde amaneciste, sino la otra, la del pueblo. En una bolsita echas unos zapatos, un casco, media catalina y una naranja; el equipaje que te basta para tu viaje imaginario. Cuando te vas a dormir, hay que deshacer la bolsita, mientras en tus sueños rehaces ilusiones.
Don Alzheimer, ese viejo, a veces es bueno contigo, te pasea por épocas lejanas con tu querida mamá Tana, cuando cabalgabas un morrocoy y lo arreabas chocando una piedra en su caparazón, para que se te quitara el asma. Te hace creer que una Ford Explorer es una Mula, y que tu burrito Anisetero, ése que te regaló tu papá en los años 30, está amarrado en el jardín. Te hace pensar, solo por ratos, que tu esposa no es tal, sino que es tu suegra, la mamá de Susana, que está cuando mucho treinta añera, esperándote con tus diez hijos chiquitos en la casa de Urachiche. Te reúnes con tus hermanos, los que han fallecido, en conversaciones rutinarias que cuentas con naturalidad. “Por ahí vino Alfonso, y me regaló este lapicero”, dices y también dices que te invita un desayuno con arepas de maíz pilao, cochino frito y guarapo de papelón en una Venezuela de antaño, donde la palabra era sagrada, los valores eran pan de cada día y las lecciones de la escuela se aprendían a punta de reglazos.
Abuelo, hoy tienes 85 años, una letra preciosa, agilidad al caminar y un oído biónico. Puedes escuchar hasta el susurro de mi tía al final del pasillo, que dice: “Papá se cag… anoche”, y te enojas con toda la razón. ¡Qué injuria!
Y aunque la memoria te falle y todos los días me mandes a comprar maíz pa´ las gallinas, nunca has olvidado mi nombre. Abuelo, nada acabará con nuestro idilio. ¿Verdad, Abuelo, que yo soy tu Corazón? ¿Verdad Abuelo, que yo soy tu predilecta?
Yo sé que sí…
Tu nieta, Karere.
http://www.concursocartasdeamor.com/otras/2012/carta-a-mi-abuelo-don-diogenes/
Entre las 40 preseleccionadas.
Versos Juveniles por Karen Zambrano
Fruta de Junio
La mirada esquiva de inocente,
la sonrisa nerviosa de miedo.
Fui flor desnuda entre tus manos
frágil, tuya.
Fui fruta que endulzó tus labios
en aquellos momentos amargos.
Fui lágrima que emergió de tus pupilas
y se secó en tu rostro, después de la tristeza.
Fui un suspiro callado y tardío
que nadie escuchó.
Fui destello y fui neblina
ante tus ambiciones.
Fui recuerdo sin olvido
y olvido no recordado.
Fui la espina de la rosa
que no me obsequiaste.
Fui valle silencioso
que esperó tu llegada.
Fuiste mío.
Recuérdame
Recuerda los besos cálidos
en las mañanas frías,
recuerda las miradas
cargadas de pasión,
recuerda las caricias
que en tu piel se perdían,
recuerda los latidos
de mi corazón.
Recuérdame con el rayo de luna
que una noche te asalte,
recuérdame con la tibia
sonrisa del sol,
recuérdame leve como la brisa,
recuérdame impetuosa como el mar,
recuérdame como una madrugada
y como toda una vida.
Recuérdame cuando ya no esté.
Libertad
Estar contigo y hablar,
llenarte de besos
en unos segundos inmortales;
estar contigo y soñar,
sofocarte con mis manos
en tierras benditas;
estar contigo y bailar,
imaginarias melodías
que hipnotizan caracoles;
estar contigo y pensar,
absurdas maneras de hacerte feliz.
Estar sin ti y recordarte,
con el primer bostezo del día,
con el alboroto de las hojas caídas,
crujiendo bajo mis pisadas,
con mis miradas extraviadas,
que te buscan en las polvorientas
calles de mi memoria,
con el cautivador brillo de las estrellas,
que en estas tristes noches
acompaña a mis lágrimas.
La Ciudad
Un, dos, tres...
arranca el auto
y busca en las calles
los vicios y la noche.
... Cuatro, cinco,...
la avenida está sola
y esporádicos rostros trasnochados
observan curiosos hacia mi.
...Seis, siete,...
ya nada se mueve
y ebrios contemplamos
la salida del sol.
... Ocho,...
es de día,
vamos a dormir.
Es duro ser un vampiro.
Volar
Quisiera volar
y llegar hasta ti
mientras duermes,
despertarte y hacerte creer,
que sueñas conmigo;
llenarte de amor,
regalarte inolvidables momentos,
tornar realidad tus fantasías
para luego dormirte
entre mis brazos
y regresar volando feliz,
con la certeza
de que al amanecer,
sentirás mi olor
impregnando cada rincón de ti.
Y querrás seguir durmiendo,
para soñarme de nuevo.
Abismo
Puedo concebir una idea,
sin canciones de niña,
sin fragancias dulces;
puedo topar con mi memoria,
acelerar un proceso doloroso,
tocarte por última vez;
puedo escribir en silencio
una promesa,
invocar un juego,
un discurso repetido,
nauseabundo.
Puedo enfrentar esta tristeza
real o ficticia,
con el mal sabor,
con la locura que muere
tras una frase estúpida
y sensata.
Ansiedad
Ansío un beso de luna,
una canción de romances,
un camino de flores
y un rosario trasnochado
de luceros.
Ansío, un amanecer en tus ojos,
una mañana en tu pecho,
una tarde en tus tormentas,
un crepúsculo inesperado,
una noche errante
y una madrugada ardiente.
Ansío, una frágil sonrisa que se quiebre
en tu boca, sombra de pudor o sorpresa.
Ansío un encuentro eterno,
de almas, de cuerpos,
de la luz de dos soles.
Ansío amar más,
amarte más.
El Viento
Las palmeras despeinadas
me hacen pensar
que el viento sopló fuerte
en alguna dirección.
¿Cómo puede extrañarse
lo que nunca se ha tenido?
Quizás como te extraño a ti.
Quizás como extrañan
las palmeras al viento,
ese mismo que las azotó,
ese mismo que las cambió
y que jamás pensó
volver a verlas.
Ocaso
Estuve ya en el cielo,
en el ocaso de un poema,
cuando se detiene el corazón de un soñador,
sentí la calma de nuestra despedida.
Tres besos hoy,
mañana solo dos.
Luego, no más.
Amor que sucumbe detrás
de unos dientes apretados,
de unos parpados cerrados.
Dudas, desgano,
celos sin destinatario.
Todo sería inesperado,
una charla, una fiesta, una guerra.
Una noche sin ropas elegantes,
un desafío, una carcajada,
un beso turbio, un beso sin ganas.
Lágrimas de nostalgia,
por la irreversibilidad del final.
Lágrimas falsas,
un adiós oportuno.
Cuarto Menguante
Me vigilaba la luna
y se sonreía ansiosa
al contemplar
mi vergonzoso escape;
disfrutaba mi ebriedad
se estremecía de emoción
al verme oscura, rendida.
Se jactaba la luna,
de su fama, de su altura.
La luna es grande,
pero es del tamaño de un plato
cuando se dibuja en los charcos,
en los charcos de esta ciudad.
No seré yo culpable,
si mi estómago borracho,
vomita sobre el plato,
que refleja la luna en un charco.
Y esa luna grande,
y esa luna llena,
menguará en el charco
víctima de mis penas.
Confidencias
Amo,
los extraños sonidos,
todos tuyos.
Amo,
esos ojos que miran mi dolor.
Siento,
un silencio tan profundo
aquí
en mi soledad.
Recuerdo,
tus labios, tu boca y tus manos
haciéndome feliz.
Procuro,
soñarte para tenerte a mi lado,
tal vez sobre mí.
Llega, haz aún mayor
mi tormento.
Amo,
los gestos, todos tuyos.
Amo,
los cabellos que se enredan
entre mis dedos,
todos tuyos.
Deseos Ocultos
Una lágrima empaña mi visión,
sé que no estás,
mis deseos ocultos comienzan
a flotar en mi habitación.
Te veo aparecer,
y es tal la nitidez,
que puedo sentirte,
puedo oler tu piel,
escuchar el latido de tu corazón
sobre tu pecho desnudo
y tragarme tu aliento
en un lento beso.
Se convierten en realidad
mis deseos ocultos,
el espacio no existe entre tu y yo,
quiero ser tu sueño y tu ambición,
codicio tu cuerpo temblando por mi,
sé que mis deseos se van a cumplir,
tienes un encanto fatal sobre mi,
no quiero despertar,
no quiero sufrir.
El Cortejo de una Ladrona
De donde toca el primer compás
el agua clara, robó la risa
y la escondió en su boca;
de los océanos, robó el azul profundo,
y lo encerró tras sus párpados;
del viento robó la gracia,
y la guardó entre sus cabellos;
de las madreperlas robó el nácar,
y con él cubrió su piel;
de un rosal robó perfume y rocío
para bañar sus labios.
El valor no lo robó
pues palpitaba en su pecho.
No robó locura ni sensatez,
eran los misterios de su cabeza.
No robó la pasión,
fluía en sus venas, era su sangre.
No robó el amor,
era el misterio de su alma.
Y apareció ante él.
Y le sonrió con la frescura de un manantial,
lo miró, ahogando sus penas en un hondo mar,
lo sedujo, con el ritmo que una tenue brisa
le daba a su caballera dormida sobre la espalda.
Y se le acercó.
Y lo turbó con la cercanía de una piel tan preciosa.
Y lo robó.
Le robó un beso, con su boca de rosa,
un beso tibio y precipitado,
a la sombra de un amor loco,
de un amor bárbaro,
de un amor náufrago,
de un amor azul,
ansiado y sereno,
preso y eterno,
libre y fugaz.
Ayer
Ayer,
quise borrar
todo lo que
siento por ti.
Ayer,
pensé que te
podría olvidar
y hoy veo que
no es así.
Ayer,
tus labios callaron
la respuesta que deseaba
con ansias escuchar.
Ayer,
me convencí
como siempre
de que todo
había acabado
que debía terminar...
Hoy,
te necesito
a ti, amor.
Luna
Luna,
que de la oscura soledad del cielo,
siempre reina,
que de las noches de pasión
siempre testigo,
que del señor brillante
eres platónica amante,
que de los poetas grandes
eres fuente de inspiración.
Dime,
acaso vale la pena ser reina
a pesar de tu soledad,
acaso te agrada ver el amor terrenal
desde esa altura
sabiendo que nunca el sol
estará tan cerca de ti,
acaso llenan los poemas
ese inmenso vacío
de que nadie
te acaricie.
Ausencia
Mi mano con la tuya,
mi pensamiento en un sueño,
un sueño donde tu ausencia
protagoniza,
pues estoy con él.
Y tu me cuentas el futuro,
y a mis oídos sólo entran
ráfagas de frío y confusión;
si supieras.
Se desbarata la farsa,
no puedo ocultarlo más,
el hilo se rompe.
Ensancho la distancia
y distingo a través del cabello
que baña mi rostro, su silueta.
Quiero adentrarme en sus ambiciones,
quiero ser presa de su costumbre,
quiero que un rumor solape
este gris que padece mi alma;
hipócritas frases que juran
un sentimiento que ya no hay.
Gloria
Elevo mis ojos hasta ti
y siento que aún te pertenezco,
es mejor que no me digas adiós.
Observo tus labios
y sé que aún son míos,
es mejor que me sigas amando.
Oigo tu voz
y estoy segura
de que no mentiste,
es mejor que te enamores
de nuevo,
de mí.
Amigo
Tardes que pasaban lastimosas
sin tu compañía,
más nunca sin tu recuerdo.
Tardes que murieron
sin esperanzas,
sin tu voz.
Tardes que se acabaron,
pues has regresado.
Tardes que compartiremos
y veremos caer tras nuestras sombras
en largas caminatas
que volverán a ser.
Sombras que se fundirán y serán una sola.
Tardes en las que no habrá un adiós
sino un hasta luego,
y quizá hasta un te quiero.
Cosquillas
Que estés conmigo siempre,
en todas las esquinas,
en todos los charcos.
Que me mires siempre,
a los ojos o a los labios.
Que me cantes siempre,
al oído, a pulmón,
tus canciones, mi canción.
Que me acaricies siempre,
mi espalda, mi cuello, mi cara.
Que me beses siempre,
en la frente, en la boca,
calmadamente, precipitadamente.
Que yo tiemble siempre
con tu cercanía
y no deje nunca
de sentir esas cosquillas.
Te encontré
Antes de ti,
había un gran vacío.
Presentí,
que alguien como tú
existía.
Y te busqué,
por las calles,
en los parques,
entre rostros amables,
entre sonrisas cálidas,
entre amigos.
Y llegaste,
tan sorpresivamente,
tan inesperadamente,
en el momento crucial.
Sin sospechar que eras tú,
aquel que soñaba,
aquel que amaba,
aún sin conocer.
Estoy triste
Estoy triste
porque no se te antojo,
porque no acompañas mi rutina.
Algún día lo estuve
por tenerte siempre,
porque me buscabas siempre,
porque te veía en la sopa.
Estoy triste
porque no pude mentir
a una voz encantadora
detrás de un teléfono.
Estoy aún peor
porque no pude ver
a mi interlocutor.
Estoy triste por lo mismo de siempre,
por soñar aventuras, por soñar despierta.
Estoy triste porque no quiero luchar,
porque no consigo nada, porque la flojera me mata.
Estoy triste por el nudo en mi garganta,
por la herida de mi piel,
por el capricho de mi abdomen
y por mi envidia.
¡ Quiero llorar !
Aroma
Las luces,
las canciones,
la alegría de estos días,
te trae hasta mí;
como el aroma del cual
quedé impregnada
después de tu partida,
como aquel beso tibio,
húmedo y nocturno,
que se durmió en mi boca
y se mantuvo ahí
hasta tu regreso,
como aquellas dos palabras,
que salieron de tus labios,
solo para mí,
como un regalo de navidad,
llega hasta mí
el recuerdo de esos días
que compartimos,
el sabor de unos instantes
tan pequeños y tan infinitos;
la esperanza de volverte a ver.
Pienso en ti
Hoy estás lejos
y en ti pienso.
Pienso en lo que piensas,
y sé que piensas en mí,
porque cuando me recuerdas
estás dentro de mí
impregnando mi alma
de cálidos sentimientos.
Si me recuerdas
no hay distancia,
si en mi piensas
no te extraño,
y si sientes lo que siento
no me echarás de menos
pues estás en mi cabeza
y ni por un momento
dejo de amarte.
Hoy estoy contigo
porque estoy pensando en ti.
Quiero Dormirme
Quiero dormirme pensando en ti,
para atraparte en mi sueño
y no dejarte salir;
quiero soñar que estás tan cerca
que es imposible perderte de vista,
y que son inminentes los besos
y las caricias.
Quiero dormirme imaginándote,
para reproducirte en detalle,
esa angustia de tu rostro,
tu grueso cuello,
tu barba ausente,
tus infinitas pestañas.
Quiero dormirme y volar contigo,
a donde estemos solos,
a donde no importe el tiempo y
se confundan nuestros espacios.
Quiero despertar y correr a tu encuentro
para hacer realidad mi sueño.
Amnesia
Si el ayer se olvidara
¿Cúan extraño sería el hoy?
Sin rumbo, con un cuerpo
que no recuerda que creció,
ni cómo creció.
Con una cicatriz
de quien sabe qué herida,
ni causas, ni consecuencias.
Con una angustia en mi rostro,
sin miedos, sin valentía, sin verguenzas.
Con alegría en el alma,
alegría sin nadie, risas de quienes,
gozos ajenos o locura extrema.
Con un corazón endurecido... ¿Por qué?
Con un corazón grande... Quizás!
Con un corazón miserable... Tal vez...
¿Será mi alma una maldición?
Sin la huella de un amor,
sin aromas remotos,
sin ningún recuerdo...
... ¿O con el tuyo?.
Efímero
Agitación,
confusión de volátiles
pensamientos.
Sin luz,
malignos estragos,
vagas distancias,
sin sol,
sin color.
Atónitos seres
corren en diversas
direcciones.
Adoptan gloria sin libertad,
ardor sin fuego.
Adimensional,
espacios sin fronteras,
partes despedazadas de un todo,
cero condiciones.
Fluidos,
calor,
olor,
sudor.
¡ Auxilio !
Imposible
Las cosas se complican
te celo, sí.
Tengo la culpa, lo sé.
Me siento tan sola si no estás,
me siento asustada
cuando estás cerca.
Me siento feliz y nerviosa
cuando juego a acariciarte,
y es tan fácil y tan complejo,
y puedo tenerte,
más te perdería;
y puedo alejarme,
más me perdería;
y puede pasar,
y es imposible.
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