miércoles, 20 de agosto de 2014

Concurso Audiocartas al Amanecer

 http://www1.unionradio.net/exitosfm/visornota.aspx?id=16996



Hasta la puerta gris

Andrés:

Me fui. Apenas y llegué hasta la puerta gris. Te dejé la vianda con la hermana de alguien cuando me estorbó el primer rayo de sol  y el churrasco todavía estaba caliente.
Hace treinta años mi mamá te sentenció: “Ese muchacho es buen mozo pero medio pendejo”. A mí con lo primero me bastó, bendita la candidez de los pocos años; hoy, lo segundo me hizo dar la media vuelta y llevarme a rastras un desafinado acordeón de recuerdos, desde el primer cigarrito que compartimos frente al liceo hasta las cicatrices de las cesáreas de Enrique y Daniel.
¿Que si te quise?, por supuesto que sí. Te quise con el cafecito por la mañana y cuando te llevaba la pastilla para la hipertensión.
Fuiste un buen marido, pero debes saber que hasta la mujer más sencilla se cansa de la peladera, del carrito por puesto y de pedirle a la comadre que le pase la plancha.  Yo también fui buena, nunca dejé de atenderte, ni en la cama ni en el fregadero.
Treinta años Andrés, siempre esperando que hicieras algo grande. Después de tanto tiempo no era mucho pedir un poco de comodidad, una vuelta por el mundo más allá de Camurí Chico o una casa bonita como la de al lado.
¿Qué si te presioné?, está bien lo acepto. No pude evitar torcer la boca cada vez que nos faltó la plata, quejarme y despotricar contra tu desidia hasta empujarte a hacer algo que no hice yo misma por respetarte los pantalones.
Que te agarraron, no fue mi culpa. Debí saber que no todo el mundo es tan avispado como el esposo de la vecina. Pero no creas Andrés que te abandoné por falta de amor. Me fui porque jamás podría saltar en pelotas frente a esas guardias tan mal encaradas. Ni pensar tener que madrugar en días de visita durante los próximos treinta años. Yo no soy tan buena y al fin y al cabo tú tampoco eres Mandela.

Adiós,
Beatriz.
 

Carta Finalista en:



lunes, 2 de junio de 2014

Concurso de Minicuentos de Fútbol en Facebook y Twitter de Cuentos y Más

Twitter:

@Cuentosymas #ElTallercito Microcuentos

Sobre extraterrestres:

La niña se aproximó sin temor a la nave. Su mamá le gritó: ¡Marcia No!

Sobre animales fantásticos:

El crotólupus es un ser vocinoso que vive en las provernas; se alimenta de mustolagus y bufocrisas, ovosexual y homovivíparo.


viernes, 16 de mayo de 2014

Concurso de Relatos y Microrrelatos de Viaje Moleskin 2014 por Karen Zambrano

Categoría Microrrelatos
  1. La teoría.
    Darwin recorría el desierto clasificando especies. Examinó al niño y anotó en su libreta: “Sin pecado concebido”. (*)
     
  2. Escena del crimen.
    Navegó por el mar rojo hasta que se hizo marrón. El barquito de papel zozobró con la confesión del asesino.

    3. Inventario.
    Cuatro mosquetones. Dos cuerdas. Una ración de manteca de yak. Media botella de oxígeno. ¿Sherpa? ¡Sheeerpa!



      (*) Ganador del Primer Lugar en la Categoría Microrrelatos
    http://vagamundosmoleskin.wordpress.com/2014/07/21/fallo-ix-concurso-de-relatos-de-viaje-moleskin-2014/

    Categoría Relatos

    http://vagamundosmoleskin.wordpress.com/2014/05/18/viaje-en-tiempos-de-guarimba-autor-karen-zambrano/

jueves, 15 de mayo de 2014

II Concurso de Microrrelatos #140tirs Valencia Negra por Karen Zambrano


7) Último café. Ana recoge las tazas mientras hilos de sangre cosen la camisa de su esposo, desde el cuello hasta las bocamangas.




Concurso #Microficción40 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires por Karen Zambrano


martes, 4 de marzo de 2014

Acerca de Nuestro Reencuentro en Tiempos de Guarimba...

Siempre pensé que cualquier sitio y momento eran buenos para escribir, la calle estaba cerrada y habíamos llevado bastante sol en la protesta, a mis treinta y dele no está fácil pegar carreras cada vez que viene la Guardia Nacional. 

Bajo el árbol de la esquina, un banquito de concreto se reía conmigo así que decidí sentarme un rato para agarrar fuerzas. Siempre llevo una agenda de cuero, una pluma y la mente abierta para documentar lo que esté pasando; abrí mi bolso y me disponía a escribir sobre la injusticia en Venezuela, pero dentro, solo encontré una libreta de resorte Jean Book y un lápiz Mongol… Leí la etiqueta y reconocí mi propia caligrafía algo menos estilizada… Karen Zambrano, Matemáticas, 9no"C", U.E. "Alirio Ugarte Pelayo"… 

Levanté la mirada y frente a mí ya no estaba la alcantarilla levantada ni olía a caucho quemado, había una cancha llena de jovencitos en camisa azul y un sonido de chicharras que se opacaba con las risas de todos… Debo estar soñando… Me miro a mi misma y ni siquiera tengo tetas bajo la chemise; el banco tiene una grieta y al lado en marcador grueso están escritos una docena de nombres: La Crema del AUP. 

Una voz interrumpió mi estado de total perplejidad… era Alexandra: ¡Epa chama! ¿vas a jugar? Y como no pude pronunciar ni media palabra, Lorena contestó por mí: ¡Deja quieta a la cerebrito... que está estudiando! La pelota de voleibol comenzó a volar por el aire antes de que pudiera pestañear. Mis amigas formaban una rueda en media cancha, Audrey y Gladys tenían el cabello rizado natural con copetes envidiables, que suerte... las de pelo liso estábamos tan fuera de moda. Carmen, siempre tan bonita... por algo era la novia del liceo, se hacía el tubito en el jean bastante por encima de sus botines EvanSport. Sula, estaba tramando algo y llevaba escondida una bolsa con un pajarito muerto. Mariángel no quiso jugar, siempre fue muy popular y andaba con Johnnael, agarrados de la mano, comprando chupetas a que pocopelo.

Detrás estaban las aulas de nuestro querido gallinero, salones modestos y oscuros con techos que filtraban cada vez que llovía, pupitres destartalados tatuados de corazones con las iniciales del primer amor y la mirada inquisitiva de los profesores, que nos esperaban después del receso, para imprimir en nosotros lecciones impecables y formarnos con honestidad y amor. 

En la otra mitad de cancha, estaban los muchachos jugando una caimanera, el flaquito del mechón sexy era el mejor: Víctor… parecía tímido pero tenía las hormonas demasiado alborotadas. Roberto tenía las piernas arqueadas y se le hacía fácil pasar la pelota de básquet entre ellas, nuestro patuleco era el mayor de todos. Y allá estaba Marco José, mi dolorcito de cabeza, siempre me jodía de algún modo pero yo lo quería tanto que le hacía la tarea; por estar de payaso le dieron un empujón y antes de que se pusiera a llorar, Juan Carlos salió en su defensa... nuestro eterno rompegrupo transformó la paz en caos y la gente se amontonaba para ver la pelea, pero un sonido ensordecedor se apoderó del ambiente… ¡TIMBREEE! así que la pelea quedaría para después con un amenazante "Nos vemos a la salida"…

Yo seguí inmóvil pensando que cualquier sitio y momento eran buenos para escribir pero también para soñar. Una detonación me hizo cerrar los ojos y alguien me arrancó de cuajo del banco… ¡Corre, que vienen los Tupamaros!… y atrás quedó mi sueño anclado en un cuaderno cuadriculado… teníamos que seguir luchando, para que las futuras generaciones pudieran reencontrarse, así como lo hicimos nosotros, y hablaran de sus recuerdos pero en una patria grande y llena de oportunidades...